Entrevistas

"Haití sigue prácticamente igual después de dos años"

Fernando Guillén Cuervo, durante la entrevista.
 Fernando Guillén Cuervo (Barcelona, 1963), acude al foro "Haití en la memoria" de la Seminci para presentar su documental Vilaj, que muestra la situación actual de la sociedad haitiana tras el terremoto de hace dos años.
(Entrevista de Sara Saénz-Díez)

Usted viene hoy por el foro "Haití en la memoria". ¿Qué relación tiene con Haití?

He rodado un documental en Haití, que presentamos hoy en el teatro Zorrilla, el cual nace de un proyecto llamado Vilaj que crean dos ONG ("Voces y "Proyecto Solidario") para llevar acciones de tipo cultural a los niños desplazados de Haití. Beth la cantante y yo dimos dos talleres, de música y de cine respectivamente, y el documental refleja la experiencia de estos dos talleres y el resultado de un cortometraje que ayudé a rodar a uno de los niños del campo de desplazados.

¿Había trabajado alguna vez en documental con temas de conciencia social? 

No, ha sido la primera vez. Bueno, yo hice un cortometraje con un discurso comprometido, antibelicista, pero no en el terreno del documental, sino en ficción.

¿Qué opina de que Seminci haya dedicado un día a este tema?

Me parece fantástico. Me parece una maravilla que Javier (Ángulo) haya abierto esta sección "Haití en la memoria". Es importante ya que han pasado casi dos años del terremoto y los medios de comunicación, no es que lo hayan olvidado, pero suceden demasiadas cosas en el mundo y es muy importante recordar a Haití ya que sigue prácticamente igual después del terremoto.

¿Qué opinión tiene de la Seminci en general?

Para mí la Seminci es muy personal. Inicié mi andadura cinematográfica aquí, presenté mi primer cortometraje a concurso hace 15 años, Robo en el cine Capitol. He sido jurado de la Sección Oficial, lo cual ha sido un honor enorme y lo considero uno de los festivales más importantes y prestigiosos del mundo.

Esta noche hay una presentación de cortos españoles, ¿Qué podría decirme del estado actual del cine de autor y del cine español en general?

El cine de autor no se en que lugar se encuentra ahora mismo, pero el cine español tiene el gran problema de estar un poco paralizado por culpa de los bancos. Es un momento realmente duro, nadie quiere producir, se produce poco y esto afecta a toda una industria, toda una pirámide laboral para empezar y además frena nuestra creatividad. En cuánto al cortometraje en sí, España produce tanto que podría decirse que goza de muy buena salud, quizá excesiva.

Para finalizar, ¿Tiene algún proyecto en mente?

Volver a la televisión dentro de poco como actor, creo que retomamos Los misterios de Laura.

¿Qué le gusta más, dirigir, producir o actuar?

A mí trabajar como actor me gusta mucho porque es lo mío, es mi oficio, pero mi gran sueño, donde yo me realizo y disfruto más, es dirigiendo. Producir no, es un rollo, todas las canas que ves me han salido produciendo (risas).

Esto es todo, muchísimas gracias.


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"La Seminci es uno de los festivales que más se preocupa por los temas sociales"

Roberto Lozano, durante la entrevista
Roberto Lozano (Valladolid, 1968) es un director y productor que presenta en esta edición de la Seminci Los ojos de la guerra, un documental que ahonda, desde el reporterismo de guerra, en las miserias del ser humano. (Entrevista de Paula Río)


Háblanos un poco de Los ojos de la guerra.

 Los ojos de la guerra es una película sobre el lado más oscuro del alma humana. Evidentemente es un film sobre periodismo, sobre el reporterismo de guerra, pero el trasfondo fundamental que a mí me gustaría que el espectador viese es que es una película la cual refleja nuestro ser. No vamos a dar una respuesta, sino que vamos a generar una pregunta: "¿Porqué somos así?". El espectador va a salir con más dudas aún, no va a tener una idea clara y preconcebida.

¿Crees que el espectador capta el mensaje que tu quieres mandar?

Yo creo que sí, aunque habrá de todo; creo que el público atento que vaya con intención de ver la película con curiosidad va a ver que la película no es sólo un trabajo sobre los periodistas de guerra, sino sobre lo que ellos están narrando sobre el ser humano. La gran tragedia humana, que es cuando nos sabemos entendernos y llegamos a las guerras y nos matamos.

Te dedicas siempre al aspecto más social del cine, siempre mandando un mensaje, ¿por qué?

No sé, la verdad es que todo empezó hace unos años cuando realmente me di cuenta de que hacer cine social y documentales era lo que más me interesaba porque, como ha dicho Fernando Guillén, somos unos privilegiados. Viajando tenemos la posibilidad de acercarnos a otras culturas, otras realidades e intentar con nuestro trabajo acercar otra realidad. Me enganché a esto en 2004 en un viaje que hice a Kenia y a partir de entonces empecé a trabajar en el cine de no ficción, al enfocado a la realidad, a lo que ocurre a otros seres humanos que no tienen la suerte de vivir en nuestras sociedades privilegiadas.

Te has presentado bastantes años en la Seminci, el pasado con Dibujos de luz, que se centra en los ocho objetivos del milenio. ¿Crees que se pueden cumplir en el plazo previsto?

No, imposible. Es una utopía, pero sí que se está avanzando mucho y si no marcásemos esos objetivos, no avanzaríamos. Si no se buscase que el desarrollo o la cooperación marcase un acercamiento de los países del sur hacia una economía más normalizada, hacia situaciones sociales mejoradas, pues no lo conseguiríamos. Yo creo que no se van a conseguir, pero debemos pensar en los siguientes objetivos, es decir, marcarnos otros más adelante.

¿No cree que se le ha dado más importancia en el coloquio al tema económico que a los derechos humanos?

Yo creo en efecto se habla mucho de economía y que además nos han contaminado tanto con ese tema que es lo que prima ahora, pero el problema es que lamentablemente este mundo gira alrededor de esa economía. Y esa es una de las crisis propias que tenemos en nuestra sociedad y que podemos trasladar a su mundo, es decir, este tema está tan presente que olvidamos otras cuestiones. No sólo los derechos humanos, como tú apuntabas, sino también los valores humanos. El problema está en que ya hay una campaña en la que hablar de los derechos humanos, es algo normal cuando tendría que ser una premisa total de la sociedad. Deberían estar presentes como primera ley y que a partir de ahí empecemos en serio a hablarlo. Tendríamos que limar esas diferencias que hay entre el Norte y el Sur y que así el resto de los derechos humanos aflorasen. No obstante, la economía no nos deja, ahora mismo estamos absorbidos por este tema.

¿Qué responsabilidad cree que tienen los medios de comunicación? ¿Podrían contribuir para cambiar la situación?

Yo creo que sí contribuyen, si que se pueeden hacer cosas para cambiar, por ejemplo este tipo de películas-documentales, acercar al otro para conocerle, conocernos nosotros mismos y que surgan las necesidades de tomar plena conciencia de nuestra responsabilidad. Todos tenemos parte de culpa, tanto tú como yo, pero tampoco podemos flagelarnos por ello. Pero sí que hay que hacer algo, cada uno en su papel, en su trabajo.

Para terminar, una visión general de la Seminci.

Es uno de los festivales más importantes en este sentido, muy comprometido con el ser humano, con los temas sociales y a la diversidad cultural a la que está enfocado ésto. Es de los pocos festivales que tiene una sección exclusiva de cine social documental, pero que no sólo narra temas sociales, sino políticos, culturales, económicos, como por ejemplo un documental de arquitectura. Y la verdad es maravilloso. En San Sebastián, que es otro tipo de festival, tienen una sección parecida que no es tan importante como ésta.

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